sábado, 6 de junio de 2009

El misterio del eco

Estimados,Hemos estado unos días inactivos con respecto a este blog pero hemos estado trabajando en muchos temas que poco a poco les iremos contando e iremos desarrollando juntos. Hoy quiero traerles el primero de ellos, y es un segundo módulo de enseñanza para los niños más pequeños.

Este es un módulo que tiene como objetivo darle a estos niños un entendimiento de que lo que emitimos al Universo, eso mismo se devuelve a nosotros. En otras palabras, la Ley de Causa y efecto o el espejo cósmico, pero llamado en este caso la Ley del Eco para que sea de más fácil comprensión para los niños.Les pedimos que por favor lo lean y nos hagan sus comentarios sobre la historia.


Memo y Lucia conocen el eco

Memo y Lucia eran dos hermanos mellizos. Ellos vivían muy felices en un lugar muy humilde. A veces no comían muy bien, sin embargo eso no evitaba que cada día se levantaran alegres para ir a la escuela. Cuando estaban en el vientre de su mami, su papá los había abandonado y a su mamá le tocaba arreglárselas para conseguir su alimento.

Un día Memo y Lucia se fueron a caminar a la montaña. Llegaron a un punto donde había mucho eco. Lucia le explicó a Memo que todo lo que gritara en esa montaña seria repetido por el eco. A Memo no le gustó la idea del eco así que grito a la montaña: -“ ¡Eco estúpido!”, el eco respondió: “¡Estúpido!, estúpido, estúpido..!”. Memo se llenó de ira contra el eco y le replicó: “!Idiota!”, el eco le respondió: “!Idiota!, !Idiota!, !Idiota!,”. Memo ya estaba rojito de la ira y siguió gritando palabras feas, las cuales el eco siempre le respondía.

Estando en eso apareció un anciano que pasaba por ahí y le dijo: -“Niño, ¿Por qué no ensayas con palabras bonitas?”. Memo se quedó pensando un momento y decidió intentarlo. Entonces gritó: “!Bonito!”, el eco le respondió: “!Bonito!, !Bonito!, !Bonito!”. Memo sonrió  de inmediato y sin pensarlo mucho gritó: “¡Exitoso!”, el eco respondió de inmediato: “¡Exitoso, exitoso, exitoso!”.

El anciano se dirigió a Memo y le dijo: -“Querido niño, el eco no es bueno ni malo, él simplemente te devuelve lo que le envías. De igual manera sucede con tu vida, esta fue hecha de tal manera por Dios, que simplemente te devuelve lo que tú le ordenas”. Memo se quedó pensando y pregunto: “¿Cómo es eso de que yo le doy ordenes a la vida?”. El viejo respondió: “Claro que si, si tienes tiempo para escucharme, te lo voy a explicar con un cuento”. Memo y Lucia dijeron que si y el viejo empezó a contar una historia.

La lámpara mágica de Aladino

“Había una vez un niño llamado Aladino. Aladino era huérfano de padre y se afanaba mucho por ayudar a su mamá. Un día llegó al pueblo donde vivía Aladino un viejo que se hizo pasar por su tío y le dijo que lo acompañara al desierto. Creyendo que era su tío, Aladino obedeció. Después de mucho andar llegaron a la entrada de una cueva muy pequeña. Como el viejo era grande y enfermo, no podía entrar por allí. Entonces le pidió a Aladino que entrara a la cueva, que no se  dejara distraer por nada y se fuera derechito hasta donde había una lámpara, luego de encontrar la lámpara debería traérsela”.

Aladino hizo caso al supuesto tío e ingresó a la cueva. Allí vio mucho oro, joyas, esmeraldas y diamantes. Pero como Aladino era obediente se fue derechito a buscar la lámpara. Mientras tanto el viejo estaba preparando una trampa. Cuando Aladino fuera a salir de la cueva le pediría que le pasara primero la lámpara y luego soltaría una gran roca para dejar a Aladino encerrado para siempre en esa cueva.

El viejo preparó la trampa. Mientras tanto Aladino encontró la lámpara y se fue a llevársela al su falso tío. Antes de que Aladino le pasara la lámpara, se le soltó la trampa y una gran roca cayó cerrando la salida de la cueva. El viejo no podía mover la roca así que decidió marcharse.

Aladino quedó encerrado y empezó a pensar cómo salir de allí. Por más que buscaba no encontraba ninguna salida. Sin darse cuenta frotó la lámpara y de allí salió un genio inmenso. El genio miró a Aladino y le dijo: “Tus deseos son ordenes”. Aladino pidió que lo sacara de allí, después empezó a pedir riquezas y muchas cosas buenas para él y su familia, y todo se le concedía”.

El anciano explica la historia de la lámpara mágica

Memo y Lucia escucharon en silencio. Al final de la historia, Lucia dijo: “Muy bonita la historia, ¿Pero que tiene que ver eso con nosotros?”. “Mucho”, -dijo el anciano. Las viejas historias guardan mucha sabiduría, si las sabemos interpretar podemos cambiar nuestra vida”. Memo se adelantó y dijo: “¿Podrías por favor explicarnos cual es la sabiduría que hay en esa historia?”. El viejo respondió: “Muy bien, les explicaré”.

El anciano empezó a explicar la historia de Aladino de la siguiente manera: “Aladino es un nombre que significa “Hijo de Dios”. Por lo tanto, Aladino representa a todos los Hijos y las Hijas de Dios como ustedes. La cueva donde entró Aladino es su corazón, el cual está lleno de muchos tesoros. La lámpara que alumbra es la Llama Divina que arde el corazón de todas las personas. El genio es el Universo. Dios creó el Universo con la capacidad de cumplir todas las órdenes que tú le des.

Memo dijo: “Ahí si no entendí, cómo que el genio es el Universo, ¿Acaso el Universo va a cumplir una orden mía?”. El anciano le respondió: “Claro que si, de hecho el Universo ha estado cumpliendo todas las ordenes que les has dado toda tu vida. El Universo es como el eco que te devuelve todo lo que le dices”. Memo replicó: “Mejor explícamelo con un ejemplo que ahora si no entiendo nada”.

El anciano pacientemente le explicó: “Tú eres un hijo de Dios, y Dios hizo el Universo para que obedeciera tus ordenes. Tú le das órdenes al Universo de muchas maneras. Cuando piensas algo, cuanto tienes una emoción, cuando hablas y cuando actúas, estás dando ordenes al Universo”.

“Imagina que eres un imán” –dijo el anciano. “Los imanes atraen ciertos metales hacia ellos. Tú eres como un poderoso imán que se mantiene atrayendo cosas. Con cada pensamiento, emoción, palabra o acción estas atrayendo cosas hacia ti. Si piensas en pobreza, atraes más pobreza, si piensas en abundancia, atraes abundancia. Si sientes miedo atraes aquello a lo que temes, si sientes alegría, atraes personas y situaciones alegres. Si dices que estás mal, estarás cada vez peor, si dices que estás bien, tu vida mejorará. Si haces el bien a otros, el bien se te regresará, si haces mal a los demás, cosas malas te van a suceder”.

La lámpara mágica y el vagabundo

“Te voy a contar otra historia de lámpara mágica. Resulta que un día un vagabundo iba caminado por una vereda muerto de hambre. De pronto el vagabundo se encontró una lámpara y pensó: “Que bueno que esta fuera la lámpara mágica que cumple todos los deseos”. El vagabundo se sentó a descansar y tomando la lámpara entre sus manos pensó: “Si esta fuera la lámpara mágica, me gustaría que apareciera un banquete lleno de mucha comida ante mi”. Antes de que el tipo acabara de pensar, el banquete exquisito apareció delante de él. No lo podía creer, estaba realmente maravillado. El vagabundo miró la lámpara y dijo: “Todavía no lo creo. Si esta es la lámpara mágica, entonces me gustaría ver una bolsa llena de monedas de oro”, ¡Plas!, la bolsa llenita de monedas de oro apareció de inmediato. Entonces el tipo se llenó de mucho miedo, miró para todos lados lleno de temor y dijo: “Tanta dicha no puede ser cierta, no vaya a estar yo tan de malas que en este momento aparezca un tigre y me coma”. ¡Zas! En ese instante un tigre de bengala saltó de un matorral y lo devoró de un bocado.

Lucia se asustó mucho con la historia. El anciano le dijo: “No te preocupes es sólo un historia, pero tiene sabiduría, ¿Alguien me puede decir cuál es la sabiduría que hay escondida aquí?”.

Lucia dijo: “Ya sé, cuando el vagabundo pensaba en algo bueno lo atraía, y cuando tuvo miedo de que pasara algo malo, también lo atrajo”. “¡Exacto!” –exclamó en anciano. “Así mismo funciona contigo: cada vez que estas pensando en cosas buenas las atraes, cada vez que tienes buenos sentimientos como amor, paz, gratitud, etc. atraes esas cosas, cada vez que dices palabras llenas de verdad, éxito, bienestar, etc. lo atraes a tu vida, y cada vez que haces algo bueno por ti mismo o por los demás; estas atrayendo cosas muy buenas a tu vida. Pero…”.

En ese momento Memo interrumpió: “Pero nada, ya me cansé de sus cuentos, vámonos Lucia a jugar que no tengo tiempo para escuchar tantas tonterías”. Lucia dijo: “Pero Memo, esto está muy interesante”. Memo replicó: “Pues yo soy tu hermano mayor porque naci 30 segundos antes que tú, así que hazme caso y vámonos”. Memo la tomó de la mano y se fueron corriendo.

Memo da órdenes al Universo

Por el camino Memo iba pensando en silencio: “Tengo hambre, qué tal que no haya comida en la casa y me tenga que acostar con hambre”. Memo no lo sabia, pero en ese momento el genio de la lámpara -el Universo mismo- le respondía: “Tus deseos son ordenes”.

Memo siguió caminando y de pronto uno de sus cordones se soltó, se enredó en él y se cayó. Memo se llenó de mucha, mucha rabia. Lo que Memo no sabia era que ese sentimiento de rabia, el Universo –o mejor, el genio de la lámpara- lo tomaba como una orden. El Universo pensó: “Bien, si Memo siente rabia, debe ser porque quiere que le pasen más cosas que le den más rabia: tus deseos son ordenes”.

Más adelante Memo se clavó una espina en el pie y le dio todavía más rabia, después un pájaro excretó exactamente sobre su cabeza y el niño se enojaba más y más, de este modo le fueron pasando cosas que lo hacían enojar hasta que llegó a la casa.

Cuando entró en su casa se dio cuenta de que no había comida. Entonces se puso muy triste porque se iba a acostar sin comer. Memo le dijo a Lucia: “Somos muy pobres, tenemos mala suerte, parece que vinimos al mundo a sufrir”. En ese momento el Universo escuchó la orden de Memo y obedientemente respondió: “Tus deseos son ordenes”.

Memo decidió que no se iba a dejar morir de de hambre y se fue a buscar comida como fuera. Memo se asomó por la ventana de sus vecinos, quienes también eran pobres, y vio un plato lleno de comida. Como la señora de la casa estaba en la cocina, Memo entró por la ventana y robó aquella comida. Después de robar, el genio de la lámpara pensó que si Memo hacia eso es porque le gustaría que le pasara lo mismo, así que dijo: “Tus deseos son ordenes”.

Memo sabía que su mamá se enojaría si se daba cuenta del robo, así que se comió todo solito. La dueña de la comida, cuando vio que faltaba se puso a llorar, ya que esa era la comida de su niña pequeña, a la cual te tocaría acostarse sin comer esa noche.

Al siguiente día, después de haber ido a la escuela, Memo se dedicó a buscar chatarra para venderla. Trabajó duro toda la tarde hasta que pudo reunir una buena cantidad de latas y hierros retorcidos. Se fue a vender su botín al chatarrero del pueblo, el cual le dio dinero suficiente para comprar comida para él, su hermanita y su mamá. Alegre llegó a la tienda a comprar comida, metió su mano al bolsillo para sacar su dinero y se dio cuenta de que no había nada. ¡Se le había perdido!, ¡Todo lo que se había ganado trabajando duro! Memo quedó furioso y desilusionado.

El anciano misterioso revela su verdadera identidad

Cuando iba camino a casa, Memo se encontró al anciano con el que había hablado el otro día. El viejo le preguntó: “¿Por qué vas tan triste niño?”. Memo le dijo: -“Es que soy muy de malas, todo lo malo me sucede a mí”. El anciano le dijo: “Yo no creo que exista la mala suerte, la vida solo se encarga de cumplirte las ordenes que tú le das”. Memo respondió indignado: “¿Acaso estas diciendo que yo le ordené a la vida que me pasaran tantas cosas malas?”. “Por su puesto que si” –dijo el anciano. “si estas dispuesto a escucharme te explicaré cómo”. “muy bien, te escucho” –respondió Memo.

-“Ayer cuando bajabas de la montaña ibas pensando que no había comida en tu casa. El Universo tomó eso como una orden y te la cumplió. Cuando te caíste, te llenaste de rabia. El Universo pensó que querías sentir más rabia e hizo que te pasaran más cosas que te hicieron enojar. Cuando robaste la comida, el Universo interpretó que a ti te gustaría perder lo que es tuyo y por eso perdiste el dinero que ganaste hoy. Cuando dijiste anoche que eras muy de malas, el Universo ha hecho que te pasen cosas malas para cumplir tu orden.

Memo se puso a llorar y dijo: “Tienes razón, soy muy malo”. “¡Cuidado!” –dijo el anciano. “Le estas dando otra orden al Universo. Tú no eres malo, eres un Hijo de Dios, lo que pasa es que no sabias cómo funcionan las cosas. Tú vales demasiado y mereces vivir muy bien. Lo único que necesitas es empezar a pensar que te van a pasar cosas buenas, empezar a tener buenos sentimientos, hablar siempre de que te va a ir muy bien, ayudar a las demás personas que lo necesitan; y verás que el Universo empezará a enviarte muchísimas cosas buenas”.

Memo pensó un poco y dijo: “Bueno y a todas estas, ¿Cómo sabes todo lo que he pensado y he hecho?”. En ese momento el anciano se transfiguró en un ser de mucha Luz. Memo se asustó mucho. “No temas” –dijo el ser de Luz, “Soy Ethos, soy tu guía espiritual”. Tú ya no lo recuerdas pero eres una Llama Divina que vino desde el cielo a ayudar a las personas de esta Tierra, lo que pasa es que te olvidaste de quien eras. Hoy he venido a recordártelo.

Ethos le pidió a Memo que llamara a su hermanita. Cuando estaban los dos juntos les dijo que había sido enviado por Dios para enseñarles a manifestar la Abundancia en sus vidas. Los niños se pusieron muy contentos y Ethos empezó a enseñarles.

(Esta historia continuará…)

 

1 comentario:

  1. Hola a todos, me parece muy bonito, el cuento la
    LEY DEL ECO, solo quiero comentar lo siguiente.
    Creo que el vocabulario con el que Memo y Lucia
    lanzan a la Montaña fuera mas coloquial, como lo
    gritaria un niño, exitoso está bien pero si encontraramos un sinónimo a esa, mas como
    chévere, es un ejemplo. lo demás esta super.
    Un abrazo.

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