Estimados,
Abajo encontrarán uno de los cuentos que hemos desarrollado. Está dirigido a niños de entre 10 y 13 años. El objetivo es enseñarles a los niños que ellos tienen un origen espiritual, que pueden ser felices a pesar de que externamente las condiciones sean difíciles y que la clave está en vernos a nosotros mismos como extensiones de Dios.
La historia gira alrededor de una pócima mágica que uno de los niños toma y que le ayuda a lograr un estado de consciencia "iluminado". La idea me vino de una de las historias que sale en el libro de misterios develados, donde Saint Germain le da a tomar un líquido a Godfre y Lotus que jamás les hará olvidar su verdadera conexión con Dios.
Por favor, miren el cuento y sugieranme los cambios que consideren convenientes. Estos cambios pueden incluir cambiar parte de la historia, incluir o sacar personajes, añadir extractos o recortar algunos pasajes. Nuestro objetivo no es hacer historias demasiado largas porque los niños prefieren las historias más bien cortas. Tengo que reconocer sin embargo que esta historia está relativamente larga, pero se me hizo imposible recortarla sin perder su esencia.
Quedo pendiente de sus comentarios.
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La Pócima Mágica
Había una vez dos llamitas que vivían en la casa de Dios. Una de ellas era de un color blanco resplandeciente y la otra de un brillante color verde esmeralda. Estas llamitas habían sido amigas cercanas desde el inicio del tiempo, y habían vivido muchas experiencias juntas. Ambas iban continuamente a la Escuela Mágica, donde aprendían lecciones valiosas sobre cómo funcionaban las cosas en el Gran Universo. Su Llama-Maestra favorita tenía la apariencia de una llama color amarillo radiante, y se llamaba Ray-o.
Un día Ray-o les habló a las llamitas acerca de un planeta llamado Tierra. Les dijo que este planeta era una de las tantas aulas que el Gran Dios había creado para que las llamitas pudieran practicar la sabiduría que aprendían en la Escuela Mágica.
Ray-o les explico que para vivir una experiencia en la Tierra, las llamitas debían matricularse en un curso especial. La verdad era que esta aula era reconocida como una de las más exigentes y las más difíciles. Por lo tanto, las llamitas que quisieran usar la tierra como su aula deberían entender muy bien como debían pasar los exámenes que allá iban a tener que tomar.
Entonces ambas llamitas decidieron matricularse en el curso especial que las prepararía para tomar un cuerpo sólido en la Tierra. La Llama-Maestra Ray-o les prometió que al final del curso les entregaría un regalo, el cual les serviría para poder pasar más fácilmente los exámenes que encontrarían en la tierra. Pero para poder recibir el regalo Ray-o les puso una condición: tenían que asistir a todas las clases.
Entonces las dos llamitas empezaron a asistir a las clases sobre la Tierra en la Escuela Mágica. La llamita blanca estaba muy contenta por todo lo que aprendía. Cada día se sentía más y más intrigada por todas aquellas cosas que pasaban en la Tierra y creía que la experiencia que iba a tener en ese planeta iba a ser muy interesante y le iba a dar mucho aprendizaje.
Por su lado, la llamita verde aprendía aspectos de la vida en la tierra, pero realmente no tomo en serio las clases y a menudo llegaba tarde, a pesar de que el profesor era la Llama-Maestra Ray-o. De un momento a otro esta llamita verde empezó a faltar a las clases. Prefería hacer otras cosas con su tiempo y a menudo se la pasaba haciendo travesuras. Debido a esto, cuando terminó el curso, la Llama-Maestra Ray-o les dijo a las dos llamitas que solamente la llamita blanca se había hecho merecedora del regalo mágico. Sin embargo, este regalo era una sorpresa y la llamita blanca no lo conocería sino hasta que estuviera en la Tierra. La Llama-Maestra Ray-o le explicó que gracias a este regalo, pasaría fácilmente todos los exámenes del Planeta Tierra y aprendería sus lecciones de vida mucho más rápido que cualquiera.
Entonces las llamitas entraron a una especie de cápsula espacial que las llevaría al planeta Tierra. Se les dijo que allá tendrían que nacer nuevamente y que temporalmente iban a olvidar quienes eran. Se les explicó que esto era parte de la experiencia que significaba vivir en la Tierra. El Maestro Ray-o las acompaño hasta el último momento y les dio a ambas una calurosa despedida.
Entonces las dos llamitas nacieron en la Tierra. Cada una en un cuerpo de niño. A la llamita blanca sus padres la bautizaron Pedro, mientras que a la llama verde sus padres la llamaron Paco. Ambos nacieron el mismo día y en lugares muy cercanos.
Pedro y Paco nacieron en el seno de familias muy humildes que trabajaban en el campo. Muchas veces el dinero no alcanzaba para comer y a menudo se iban a dormir con hambre. A pesar de que aún eran niños ambos sentían que la vida no era una experiencia fácil.
Cuando Pedro cumplió ocho años algo mágico e inesperado sucedió en su vida. Una tarde en la que caminaba cerca a una montaña, un ser luminoso y radiante se le apareció. Para Pedro era muy difícil mirarlo a la cara ya que este ser irradiaba luz por todo su cuerpo, era como si fuera un pequeño sol.
Este ser le dijo que había venido a la tierra con una misión y era la de entregarle a Pedro un regalo especial que había ganado. Este regalo era una pócima especial, que venía en un recipiente oscuro.
-“Tienes que tomar cada día unas gotas de esta pócima y serás una persona feliz y exitosa, sin importar lo que pase a tu alrededor”. Le dijo este ser.
-“No entiendo!”, le dijo Pedro un poco desconcertado.
-“Simplemente recibe este regalo. Te lo haz ganado. Pero no dejes de tomár el contenido del recipiente. Esta pócima producirá en ti los pensamientos y sentimientos adecuados. También te ayudará a entender verdaderamente cuál es tu verdadera relación con Dios. Esto hará de ti una persona feliz. No dejes de tomar estas gotas ningún día hasta que comprendas cual es el ingrediente secreto que permite que esta magia actúe en ti”
Y terminó diciéndole:
-“Cuando ese día llegue ya no necesitarás más de la pócima. Serás totalmente feliz y habrás descifrado la clave de la felicidad”.
Después de esta experiencia Pedro siguió su vida normalmente. Le contó esta experiencia a su familia y amigos pero nadie quiso creerle. Realmente nadie le prestó atención a su historia.
Sin embargo Pedro hizo lo que el ser de Luz le indicó. Todos los días empezó a tomar la pócima y empezó a pensar que todo iba a empezar a cambiar en su vida. Pensó que por fin la abundancia iba a llegar al hogar, que por fin tendrían una nevera y esta estaría llena de comida. Pensó que empezarían a llegar grandes riquezas a su hogar y que esto lo haría feliz. Al fin y al cabo el ser de luz le había dicho que iba a ser una persona feliz y exitosa.
Pero el tiempo pasaba y nada cambiaba a su alrededor. Pero lo que sucedió fue que en su interior algo realmente empezó a cambiar. Sentía que sus pensamientos cada vez eran más claros, y que sus sentimientos cada vez irradiaban mayor paz y felicidad. A pesar de que seguía pasando necesidades externas, en su interior veía la vida como una maravillosa experiencia. Pedro disfrutaba más que nadie de la naturaleza, la cual le parecía como un gran regalo de Dios, algo así como una gran obra maestra que tenía la oportunidad de disfrutar todos los días.
Pero Pedro empezó a notar que toda esa paz y felicidad en la cual él vivía a pesar de sus condiciones externas, era muy diferente a aquello que sentían sus padres, sus hermanos e incluso sus amigos.
Paco se había convertido en su mejor amigo. Vivían muy cerca el uno del otro. Eran compañeros de colegio y pasaban las tardes recorriendo las montañas y jugando cerca de un lago, que tenía peces y pájaros.
Sin embargo Pedro notaba que a pesar de tener vidas muy parecidas, Paco parecía no ser una persona feliz. A menudo Paco se peleaba con otros niños, porque le daba mucha rabia que los demás no hicieran lo que él quería. Además, vivía mortificado porque nunca sus padres le compraban ropa nueva y sufría mucho porque en su casa algunos días no había comida.
En la medida que los años y meses pasaban, Pedro nunca dejaba de tomar las gotas de la pócima que el Ser de Luz le había entregado. Aparte de traerle pensamientos positivos y sentimientos de amor y de paz, la pócima empezó a abrir una especie de puerta interior que se convirtió en una conexión directa con Dios. Pedro empezó a sentir dentro de su corazón una especie de refugio interno donde sentía gran felicidad.
Esa voz le repetía constantemente:
-“Tú eres parte de mí y yo soy parte de ti. Nosotros no estamos separados. Tú y yo somos uno. Nunca olvides esto y siempre confía en ti”
Y en la medida que esa voz le repetía constantemente que no había ninguna separación entre él y esa presencia interior, Pedro empezó a verse a sí mismo como un pedacito de Dios en la tierra. Dejó de verse a sí mismo como un ser humano y entendió que realmente él era un ser espiritual que había tomado un cuerpo.
Ese día Pedro entendió que la pócima no era lo que le traía la felicidad. En realidad, la felicidad venía de su actitud ante la vida y sobretodo de entender que no había separación entre él y Dios. La pócima tenía un líquido que contenía esa sabiduría, pero ahora que el había logrado el entendimiento se dio cuenta de que podía ser feliz y exitoso sin necesidad de nada por fuera de sí mismo. Ya ni siquiera necesitaría tomar la pócima mágica un día más!
Y de esta forma nuestro amigo Pedro entendió la gran lección que tenía que aprender en el Planeta Tierra. A pesar de que vivió muchas más aventuras, aprendió la clave del gran misterio. Aquello que incluso cuando era una llamita y no había tomado un cuerpo, su Maestro Ray-o había deseado que él aprendiera para que pudiera ser una persona plenamente feliz.
Es hermoso, creo que a los personajes les falta mas interactuar quiza si Pedro le compartiera a Paco algunas gotas de
ResponderEliminarsabiduria y es fuerte la Fé de Pedro por lo que se me antoja ideal
para mostrarles a los niños ese aspecto que no es tan facil de ver
ni aprender la FE en ese ser que lo
guia, quiza una presencia femenina,
todo lo demás excelente. un abrazo
Reygah.
Hermano, a mi me parecio muy bueno pero no estoy de acuerdo en que este largo, al contrario me parece que esta corto uno apenas esta empesando a emosionarce con la historia cunado se acaba. creo que se podria ampliar mas con las sugerencias de reygah.
ResponderEliminarpor cierto no apensado en dedicarse a la escritura? lo hace muy bien.
Un abrazo,
Milton
Sobre "La Pócima Mágica" está muy bello, creo que no se debería mencionar la condición social de los niños, pues lo que Saint Germain y los Maestros nos han insistido es que los Suraméricanos debemos eradicar el concepto de pobreza, porque este cuento deben leerlo los niños sin importar su condición social.
ResponderEliminarUn abrazo
Martha