Estimados,
Esta mañana recibí un correo de un miembro de la Orden en el cual citaba el dictado del Buda de la Compasión de Diciembre 31 de 2008, que dice:
"Pero además de eso necesitan prestar un servicio organizado a la humanidad mediante el cual puedan ayudar a mis pequeñitos -a los niños pequeños o a los ancianos- muchos de los cuales en este momento tienen hambre y están en las calles". (Sean el Buda de la Compasión, Dic 31 2008, Buda de la Compasión).
Esta persona me decía que en este extracto se citaba específicamente el servicio los ancianos como parte del trabajo que nosotros podíamos acometer y me preguntaba si teníamos alguna posición a este respecto.
Realmente quise responder desde el blog porque creo que este tema nos interesa a todos. Pero antes de responder quiero contarles por qué razón la Fundación desde un principio decidió enfocar su trabajo en los niños.
Desde el primer momento que sentimos el llamado interno al servicio encontramos que la idea de los Maestros era no solamente que ayudáramos a las personas a cubrir sus necesidades de alimento, ropa o medicina sino que parte fundamental del trabajo era la aceleración en consciencia de las personas. En este sentido dedujimos que promover este tipo de labor sería mucho más efectiva en los niños que en los adultos, ya que los niños en general son más abiertos a nuevas ideas y conceptos y de forma más sencilla pueden integrar los principios universales que promovemos.
Y efectivamente vemos que en la práctica ha sido así. Es decir, los niños han estado abiertos a los conceptos espirituales y su consciencia tiene gran apertura a los conceptos que les transmitimos. Cuando trabajamos con sus Padres vemos que el nivel de dificultad se incrementa, porque los adultos tienen sus paradigmas y creencias muy arraigados, y a menudo se cierran a los conceptos o ideas espirituales que queremos transmitirles.
Habiendo dicho esto quiero aclarar que si bien seguimos pensando que trabajar con niños es más sencillo que trabajar con adultos o ancianos, esto no quiere decir que la Fundación Caridad o la Orden Fraterna haya definido que su trabajo debe enfocarse a servir los niños exclusivamente. Por lo tanto estamos abiertos a desarrollar proyectos con adultos y con ancianos, pero siempre estos proyectos que acometamos deben estar enfocados en cubrir sus necesidades materiales pero a su vez en darles un aceleramiento en consciencia. Si lo hacemos de forma diferente no estaremos dando el servicio más elevado, y nos quedaremos cortos con respecto al objetivo.
Entonces, si queremos hacer trabajo con ancianos deberíamos pensar en un programa que nos permita trabajar con ellos el aspecto espiritual, sin necesidad de que esto vaya dirigido a cambiarle sus creencias o religión. Siempre la idea es promover unos principios espirituales universales que les ayuden a entender cómo pueden ayudarse a sí mismos y tomar la plena responsabilidad por sus propias vidas.
Este es un tema en el que me gustaría escuchar los puntos de vista de todos los miembros de la Orden. Ayudemos a responder la pregunta de cómo podríamos desarrollar un trabajo para los ancianos que estuviera dentro de los parámetros del servicio más elevado del cual nos han hablado los Maestros Ascendidos?
Quedo pendiente de sus opiniones.
buenas tardes a todos. Yo fui quien escribio el mensaje en relacion con los ancianos, simplemente porque mi trabajo diario es hecho con estas personas. creo que si bien los adultos tenemos patrones y creencias cristalizadas, y en especial los ancianos, eso no quiere decir que no se pueda llegar a lograr algunos cambios, solo denota un poco de esfuerzo y un reto en el servicio. de todas maneras la idea es no estar apegado al resultado en si del cambio espiritual que esperamos en las personas con las que interactuamos, no sabemos si lo que hacemos con personas adultas pueda en un momento dado ser clave para el cambio. igualmente creo que no se pueden hacer cosas sin planeacion y coordinacion adecuada. pero el sentido de unidad debe hacer que abarquemos a nuestros hermanos de todas las edades en la medida de lo posible.
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