Aquí va un nuevo intento con el cuento de la pócima mágica. Siento que todavía le falta un poco, pero por eso mismo lo pongo en el blog para que todos lo comentemos.
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LA PÓCIMA MÁGICA
OBJETIVO DEL CUENTO:
Desarrollar en los niños el concepto de su identidad divina. Enseñarles con son uno con Dios y que no están separados de él. Explicarles que cada uno es una llama y que todos cuentan con la imaginación y el libre albedrío para crecer en el universo. Darles una introducción a la ley de causa y efecto.
NARRACIÓN:
I
Había una vez una llamita que vivía en la casa del Padre-Madre Dios. Su color era blanco resplandeciente y su don principal era la pureza. Su mejor amiga era una llama de brillante color verde esmeralda. Estas llamitas habían sido amigas cercanas desde el inicio del tiempo, y habían vivido muchas experiencias juntas. Ambas iban continuamente a la Escuela Mágica, donde aprendían lecciones valiosas sobre cómo funcionaban las cosas en el Gran Universo. Su Llama-Maestra favorita tenía la apariencia de una llama color amarillo radiante, y se llamaba Ethos.
Un día Ethos les habló a las llamitas acerca de un planeta llamado Tierra. Les dijo que este planeta era una de las tantas aulas que el Gran Dios había creado para que las llamitas pudieran practicar la sabiduría que aprendían en la Escuela Mágica. Sin embargo, Ethos les contó que debido a una serie de eventos negativos, las personas que vivían en la tierra habían olvidado quienes eran en realidad y además estaban haciendo un mal uso de los dones que el Padre-Madre Dios les había regalado.
Como resultado de esto las personas en la Tierra habían dejado de manifestar abundancia y felicidad en sus vidas. Incluso muchos de los habitantes de este planeta habían terminado por aceptar el sufrimiento y la pobreza como algo inevitable.
Ethos les explicó a las llamitas que la situación en la Tierra lo tenía muy preocupado. También les contó que el Gran Dios le había pedido que enviara a la Tierra más llamitas puras, para que estas pudieran dar un buen ejemplo y para que pudieran traer de nuevo el conocimiento que permitiera manifestar abundancia y felicidad en las vidas de los hombres y mujeres que habitaban ese planeta.
Las llamitas escucharon esta historia con mucha atención y se sintieron muy tristes de no poder ayudar a su Llama-Maestra Ethos. Sin embargo, una llamita le dijo a la otra:
-“Qué te parece si le decimos a Ethos que nosotros queremos ayudarlo y que iremos como voluntarios a la Tierra” – dijo la llamita blanca.
-“Pero Ethos dijo que esa aula era muy difícil” – respondió la llamita verde.
-“Si pero sería una experiencia muy buena para ti y para mí. Además ayudaríamos al Maestro y ayudaríamos a las personas de ese planeta llamado Tierra” – dijo con gran emoción la llamita blanca.
La llamita verde escuchaba sus argumentos, sin estar muy convencida. Después de pensarlo por un tiempo le dijo:
-“Yo no estoy muy convencida y preferiría quedarme aquí, la verdad me gusta mucho la Escuela Mágica”.
-“Entiendo tu decisión y la respeto. Pero yo iré a la Tierra” le dijo con firmeza la llamita blanca.
La decisión estaba tomada.
II
Las llamita blanca buscó a su Llama-Maestra Ethos. Cuando lo encontró lo primero que hizo fue contarle emocionada acerca de su decisión de ir a la Tierra. El Maestro se mostró muy contento pero algo preocupado.
-“La Tierra es un planeta difícil” Le dijo.
-“Pero sé que tú harás un gran trabajo”. Añadió y paso seguido le dio un gran abrazo.
Ethos le contó a la llamita blanca que para vivir una experiencia en la Tierra tenía que matricularse en un curso especial. La verdad era que esta aula era reconocida como una de las más exigentes y las más difíciles. Por lo tanto, todo aquel que quisiera tomar un cuerpo en la tierra debería entender muy bien cómo debían superar las experiencias de vida que allá iban a tener que enfrentar.
Entonces la llamita blanca se matriculó en un curso especial que la prepararía para tomar un cuerpo sólido en la Tierra. La Llama-Maestra Ethos le prometió que durante su paso por la Tierra él iba a estar cerca de ella en cada momento, aunque invisible a los ojos físicos de los hombres, que solamente podían ver las cosas materiales y no las cosas del Espíritu.
Después de terminar sus clases y después de entender cuáles iban a ser las condiciones de su nueva vida en la Tierra, la llamita blanca entró a una especie de cápsula espacial que la llevaría al planeta Tierra. Se le dijo que allá tendría que tomar un cuerpo físico y pasar por el proceso del nacimiento, razón por la cuál iba a olvidar temporalmente quien era. Se les explicó que esto era parte de la experiencia que significaba vivir en la Tierra. El Maestro Ethos las acompaño hasta el último momento y le dio un gran abrazo antes de que se montara en la cápsula.
III
Entonces la llamita blanca tomó un cuerpo en la Tierra y sus padres decidieron ponerle por nombre Pedro. Sus padres eran personas muy humildes que trabajaban en el campo. Para ellos muchas veces el dinero no alcanzaba para comer y a menudo se iban a dormir con hambre. Parecía que la vida de Pedro no iba a ser una experiencia fácil.
Pedro iba creciendo y siempre se esmeraba mucho en ser un buen niño. No solamente era obediente con sus Padres y los ayudaba en las labores del campo. También era muy noble con sus vecinos y todos lo querían.
Además mostraba un profundo amor por los animales, y a menudo cuando veía que estos estaban lastimados o enfermos los llevaba a la casa y los cuidaba hasta que se repusieran, para luego liberarlos.
Pero lo que realmente distinguía a Pedro era que siempre buscaba respuestas a las preguntas que lo inquietaban en su interior. A menudo se preguntaba quién era realmente y por qué estaba en la Tierra?. Frecuentemente le pedía a Dios que le ayudara a responder esas inquietudes que surgían de lo más profundo de su ser.
Pedro hizo una buena amistad con uno de sus vecinos. Este se llamaba Paco y tenía una edad similar a la de Pedro. Sin embargo, ambos eran personas muy diferentes. Paco era un niño agresivo y desobediente. Le gustaba vagar por las calles y su principal pasatiempo era cazar animales, a los cuales generalmente les causaba mucho sufrimiento.
Pedro estaba en desacuerdo con muchas de las cosas que Paco hacía pero sin embargo lo quería como su amigo. Paco se burlaba a menudo de Pedro y trataba de forzarlo a ser como él.
Un día los dos caminaban a un lado de la carretera, cuando de pronto vieron un pajarito lastimado que yacía a un lado del camino. Pedro se apresuró a ir directo donde el animalito, pero en un momento y sin darse cuenta, Paco se le adelanto y lo alcanzó primero al pajarito. En ese momento, ante el horror de Pedro, su amigo Paco lanzó fuertemente al animalito contra el piso, al tiempo que se burlaba de la expresión de su amigo.
Pedro sintió ganas de pegarle a Paco, pero algo dentro de sí le dijo que ese no era el camino, por lo tanto Pedro hizo un gran esfuerzo por controlarse y después de sentarse a un lado del pajarito que yacía muerto en el piso empezó a llorar. En ese momento Paco se le vino encima y empezó a burlarse de él.
Sin embargo Pedro no le respondía, y Paco empezó a pasar de la burla a la rabia. De un momento a otro él empezó a golpear a Pedro. A pesar de que los golpes le caían por todos lados, Pedro decidió hacerle caso a su intuición interna y decidió no lastimar a su amigo. En un momento Paco dejó de golpearlo, se puso de pie y se fue. Pedro se quedó solo, sentado en el camino y con un profundo dolor en el alma y en el cuerpo.
Pero justo en el momento en que Paco se alejó de su vista, algo mágico e inesperado sucedió. Muy cerca de él se empezó a formar como un remolino de luz y en ese mismo instante un ser luminoso y radiante se le apareció. Para Pedro era muy difícil mirarlo a la cara ya que este ser irradiaba luz por todo su cuerpo, era como si fuera un pequeño sol.
Este ser le dijo que debido a que había sido un niño tan bueno, y por haberse esmerado en devolver bien por mal, Pedro se había ganado el derecho a tenerlo como su Maestro y a recibir un regalo espiritual proveniente del cielo. Además el pedirle a Dios que le respondiera sus preguntas acerca de la Vida había obligado al cielo a responderle.
El Maestro se le presentó a Pedro como una Llama espiritual, y le dijo que su nombre era Ethos. También le dijo que ambos eran amigos desde el principio del tiempo, a pesar de que Pedro no fuera capaz de recordarlo:
-“Hoy he venido a decirte que te has ganado el derecho a entender las 2 claves mágicas de la Creación. Estas claves te permitirán ser una persona más feliz y expresar todos tus dones en este planeta”.
Pedro estaba muy impresionado por lo que Ethos le decía. A pesar de que nunca antes lo había visto, sentía internamente como si lo conociera de mucho tiempo atrás.
-“La primera clave es que tú no eres quién crees ser!”, les dijo Ethos.
Pedro quedó desconcertado con estas palabras.
-“No te entiendo!”, le dijo rápidamente.
Ethos siguió explicándoles:
-“Tú crees que Dios te creó como un ser independiente, y que estás separado de él, no es así?”
Pedro lo pensó por un momento, y le respondió que sí, que él era un ser independiente y que estaba separado de Dios. Por lo menos eso era lo que pensaba. Además sentía que su Maestro lo único que buscaba era sinceridad en sus respuestas.
-“Pues bien, quiero decirte que tú no eres un ser independiente, ni estás separado de Dios”, le dijo con gran énfasis su Maestro Ethos.
-“La lección que quiero que aprendas es que no hay separación alguna entre Dios y tú. En realidad, eres UNO con él. A esto me refiero cuando te digo que tú no eres lo que crees que eres. En realidad tú eres una parte de Dios y jamás has estado separado de él”
Pedro quedó perplejo. Nunca jamás había escuchado algo similar. Pero la visita de este ser espiritual tampoco era algo común, y sentía además algo muy especial en las cosas que decía este Maestro. Por lo tanto permaneció atento escuchando, ya que faltaba aún la otra clave que le iban a revelar.
-“La segunda clave que te quiero dar hoy es que para vivir en la plenitud tienes que usar dos herramientas esenciales que Dios te ha otorgado desde el principio del tiempo. Tienen idea de cuáles son esas dos herramientas?”.
Pedro empezó a preguntarse cuáles podrían ser dichas herramientas. Sería acaso su fuerza? O tal vez su inteligencia? Su alegría quizás?.
-“Las dos herramientas que tu Padre-Madre Dios te ha regalado para crezcas y te desarrolles son: la creatividad y el libre albedrío”. Le dijo Ethos con gran solemnidad.
El Maestro prosiguió:
-“A través de la creatividad tú puedes imaginar, crear y definir tu presente y tu futuro”.
Pedro sabía que lo que el Maestro le decía era muy importante, aunque en ese momento no entendía del todo el significado de sus palabras.
-“La otra clave es el libre albedrío. Sabes a lo que me refiero?”.
Pedro le respondió:
-“A que soy libre de hacer lo que quiera!”
Ethos lo miró sonriente y le dijo.
-“En cierto sentido tienes razón. Somos libres de hacer lo que queramos. Es decir, somos libres para utilizar nuestra creatividad para elevar la creación de Dios o para ir en contra de ella!. Mírate a ti por ejemplo: has decidido elevar a la creación y no lastimar a nadie. Pero mira a Paco, el ha decidido irse por el camino equivocado, creando dolor en otras personas.”
-“O sea que Paco es malo?” le preguntó Pedro a su Maestro.
-“No quiero que lo veas así” le respondió Ethos. Y prosigio:
-“No hay maldad sino ignorancia. Y tú vas a ayudar a Paco a que supere su ignorancia y deje de darle la espalda a la Luz”
-“Y qué debo hacer con las dos claves que nos has dado, Maestro?”, le dijo Pedro
-“Debes usar este conocimiento para crecer y para ayudar a que tú y otros como tú sean mejores y más felices”, le dijo Ethos.
Y siguió diciendo:
-“Piensa muy bien en lo que te he dicho. Ya tendrás la oportunidad de aplicar estas lecciones a través de tus experiencias en el Universo de Dios”
Pedro lo miraba fijamente, cuando de pronto vió que algo empezó a formarse en las manos de Ethos
-"también quiero darte una pócima especial", y le pasó un recipiente oscuro con un líquido dentro de él.
-“Si tomas cada día unas gotas de esta pócima la llama de tu interior crecerá y se manifestará en este mundo”. Le dijo este ser.
-“No entiendo!”, le dijo Pedro un poco desconcertado.
-“Simplemente recibe este regalo. Te lo has ganado. Pero no dejes de tomar el contenido del recipiente. Esta pócima producirá en ti los pensamientos y sentimientos que expandirán la llama que tienes en tu interior. Pero la clave es que tú te esfuerces en sostener estos pensamientos y sentimientos luminosos que surgan"
Pedro lo escuchaba maravillado.
-" También te ayudará a entender verdaderamente tu verdadera relación con Dios. Esto hará de ti una persona feliz. No dejes de tomar estas gotas ningún día hasta que comprendas cual es el ingrediente secreto que permite que esta magia actúe en ti”
Y terminó diciéndole:
-“Cuando ese día llegue ya no necesitarás más de la pócima. Serás totalmente feliz y habrás descifrado la clave de la felicidad. Pero no te preocupes, yo te diré exactamente cuando el momento haya llegado”.
IV
Después de esta experiencia Pedro siguió su vida normalmente. Le contó esta experiencia a su familia y amigos pero nadie quiso creerle. Realmente nadie le prestó atención a su historia.
Sin embargo Pedro hizo lo que el ser de Luz le indicó. Todos los días empezó a tomar la pócima y empezó a pensar que todo iba a empezar a cambiar en su vida. Pensó que por fin la abundancia iba a llegar al hogar, que por fin tendrían una nevera y esta estaría llena de comida. Pensó que empezarían a llegar gran abundancia de cosas materiales a su hogar y que esto lo haría feliz. Al fin y al cabo el ser de luz le había dicho que iba a ser una persona feliz y exitosa.
Pero el tiempo pasaba y nada cambiaba a su alrededor. Esa abundancia de cosas externas que esperaba no se manifestaban. Por un momento empezó a dudar la realidad de su encuentro con Ethos. Si el Maestro le había dicho que la plenitud iba a llegar por qué entonces esta no se manifestaba en su exterior?.
Pero en la medida que los días iban pasando, y Pedro aplicaba las instrucciones del Maestro, empezó a sentir que en su interior algo realmente empezó a cambiar. Sentía que sus pensamientos cada vez eran más claros, y que sus sentimientos cada vez irradiaban mayor paz y felicidad. A pesar de que seguía pasando necesidades externas, en su interior veía la vida como una maravillosa experiencia. Pedro disfrutaba más que nadie de la naturaleza, la cual le parecía como un gran regalo de Dios, algo así como una gran obra maestra que tenía la oportunidad de disfrutar todos los días.
Pero Pedro empezó a notar que toda esa paz y felicidad en la cual él vivía a pesar de sus condiciones externas, era muy diferente a aquello que sentían sus padres, sus hermanos e incluso sus amigos.
Paco y él habían vuelto a ser amigos. Como seguían siendo vecinos pasaban las tardes recorriendo las montañas y jugando cerca de un lago, que tenía peces y pájaros.
Sin embargo Pedro notaba que a pesar de tener vidas muy parecidas, Paco parecía no ser una persona feliz. Todavía se enfrascaba en peleas con otros niños porque le daba mucha rabia que los demás no hicieran lo que él quería. Además, vivía mortificado porque nunca sus padres le compraban ropa nueva y sufría mucho porque en su casa algunos días no había comida.
Por esa época Paco había comprado una cauchera y se divertía matando pajaritos. Pedro le había pedido que no lo hiciera, pero Paco lo ignoraba todo el tiempo y todos los días salía a cazar.
Un día el Maestro Ethos se le apareció a Pedro cuando estaba solo. Le dijo que quería explicarle una ley que regía el Universo y que se llamaba la Ley del Eco.
Ethos le explicó que esa Ley había sido creada por Dios para producir recompensas y castigos al comportamiento de las personas.
-“Y por qué se llama la Ley del Eco”, le pregunto Pedro a Ethos.
-“Por que funciona exactamente como un Eco. Es decir, imaginate que estás en una montaña que tiene Eco. Tú le gritas a la montaña “fea” y entonces que palabra crees que te devuelve la montaña?”
-“fea”, le respondió Pedro.
-“Igualmente” –le dijo Ethos- “pasa con aquellas cosas positivas que le grites. Es decir, si le gritas “preciosa”, la montaña te retornará esa misma palabra. La ley es que el eco devuelve aquello que tú envies, sin "calificar" si esto es bueno o malo”
Pedro entendió el ejemplo que le planteó Ethos, sin embargo no entendía cómo esto se aplicaba a su propia vida.
-“Desde hoy quiero que aprendas a ver el Universo como una gran montaña con eco. La diferencia radica en que el Universo no solo te devuelve el sonido, sino que te devuelve experiencias. Si produces dolor el universo te devuelve dolor, si produces alegría el universo te devuelve alegría”.
-“Ya te entiendo”, respondió Pedro y añadió “pero eso es instantáneo?”.
Ethos le respondió que no. Que a menudo el Universo se tardaba cierto tiempo en devolver algunas experiencias negativas, pero que esa era una ley infalible y que a pesar de que el tiempo pasara, la respuesta siempre llegaba.
-“Hoy te quiero enseñar un ejemplo de cómo funciona esa Ley” le dijo Ethos y desapareció.
Pedro se quedó un poco desconcertado. Entendió lo que el Maestro le explicó pero no sabía cuál iba a ser el ejemplo. Mientras seguía pensando en la Ley del Eco, Paco de repente apareció a su lado.
-“Hace rato te estaba buscando. Vamos a dar una vuelta” – le dijo.
Pedro no tenía nada más que hacer y decidió seguirlo. Ambos cogieron entonces sus bicicletas y empezaron a andar con rumbo a un pequeño lago que había en las cercanías. Paco llevaba su cauchera en el bolsillo de su pantalón y se veía dispuesto a usarla.
Ambos seguían pedaleando, cuando llegó un momento en el cual tenían que pasar por un sitio de la carretera donde a menudo habían derrumbes.
-“Yo voy primero” dijo Paco y aceleró el paso.
Cuando empezó a adelantarse de Pedro sucedió algo inesperado: una gran cantidad de piedras empezó a caer desde lo alto de las montañas.
Paco alcanzó a esquivar algunas de las piedras que caían pero una de ellas le golpeó en el brazo y le hizo perder el equilibrio. Cuando Paco cayó al piso otra piedra grande le se le vino encima y si bien no lo golpeo, terminó aplastando su bicicleta.
Pedro venía detrás de él pero ninguna piedra lo tocó. Cuando estas dejaron de caer se bajo de su bicicleta y llegó donde estaba Paco, que adolorido y en llanto se cogía su brazo.
Pedro lo ayudó a pararse pero vio que la bicicleta de Paco había sido destruida por la piedra. Entonces tuvieron que volver caminando, y aunque trataban de acelerar el paso Paco caminaba muy adolorido. Después de llegar a un hospital atendieron a Paco y le dieron a Pedro el diagnóstico de su amigo: su brazo estaba quebrado como consecuencia de la piedra que le había caído.
Camino a casa Pedro venía reflexionando sobre esa experiencia que había tenido ese día, cuando de pronto su Maestro Ethos se le apareció nuevamente.
-“Pedro, quiero que entiendas que lo que hoy le sucedió a Paco es el ejemplo que quería mostrarte de cómo funciona la ley del Eco”.
-“Pero por qué tenías que lastimar a mi amigo para enseñarme eso?” le reclamó Pedro a Ethos.
Ethos le respondió amorosamente:
-“Yo no lastimé a tu amigo, él se lastimó a sí mismo con sus acciones. El universo lo único que hizo fue devolverle el eco que él mismo había creado. Recuerdas lo de la cauchera?”
Pedro en ese momento recordó a todos los pajaritos que su amigo había matado con las piedras que introducía a su cauchera y que usaba como proyectil.
Ethos prosiguió:
-“Tu amigo había lastimado a muchos animales y había generado una deuda con la vida. Lo que el Universo hizo fue devolverle una experiencia similar. Por eso las piedras le cayeron a él y no a ti”.
Pedro entendió en ese momento que la Ley del Eco era una ley que simplemente devolvía a cada uno lo que enviaba, y prometió desde ese momento solamente enviar cosas buenas al Universo, para que estas le fueran retornadas.
V
En la medida que los años y meses pasaban, Pedro nunca dejaba de tomar las gotas de la pócima que el Ser de Luz le había entregado. Aparte de traerle pensamientos positivos y sentimientos de amor y de paz, la pócima empezó a abrir una especie de puerta interior que se convirtió en una conexión directa con Dios.
Pedro empezó a sentir dentro de su corazón una especie de refugio interno donde encontraba gran felicidad. Sentía además una profunda necesidad de aprender más acerca de la Vida y del Universo, y cada vez buscaba esas respuestas en su interior.
La voz de su interior le repetía constantemente:
-“Tú eres parte de mí y yo soy parte de ti. Nosotros no estamos separados. Tú y yo somos uno. Nunca olvides esto y siempre confía en ti”
Y en la medida que esa voz le repetía constantemente que no había ninguna separación entre él y esa presencia interior, Pedro empezó a verse a sí mismo como un pedacito de Dios en la tierra. Dejó de verse a sí mismo como un ser humano y entendió que realmente él era un ser espiritual que había tomado un cuerpo.
VI
Un día cualquiera Pedro caminaba cerca a una montaña, cuando de pronto recordó que ese día no había tomado el líquido de la pócima mágica. De pronto se sintió asustado porque pensó que todo lo que había desarrollado en su interior podría perderse de repente. En ese momento pensó en devolverse corriendo a su casa, ya que desde que el Maestro Ethos se le había aparecido, Pedro no había dejado de tomar la pócima mágica ni un solo día.
Cuando corría de vuelta a su casa se vió interrumpido por la presencia de Ethos.
-"A dónde vas?" le dijo su Maestro.
Pedro le explicó que iba corriendo porque ese día se le había olvidado tomar la pócima.
-"Y hoy que por primera vez no has tomado la pócima, no te sientes diferente?"
Pedro se puso a pensar sobre cómo se había sentido durante el día. Finalmente le respondió a Ethos.
-"En realidad me siento igual que ayer!"
Ethos lo miró sonriente. De repente le dijo:
-"Creo que es hora de contarte la verdad de la pócima"
Pedro se sintió un poco confundido. "Cómo así que la verdad?, acaso el Maestro me ha dicho mentiras?" pensó.
Ethos alcanzó a intuir los pensamientos que pasaban por la mente de Pedro y se le adelantó.
-"Todo lo que te he explicado es verdad. Solo hay una cosa que no estabas preparado para entender en su momento. Yo te había dicho que la pócima mágica iba a producir en ti todo este cambio interior que te ha transformado. Recuerdas?"
Pedro recordó que así era como le había dicho el Maestro.
-"Hoy quiero decirte que la pócima mágica no es sino agua normal".
-"Pero eso no puede ser" respondió Pedro firmemente-"Yo he visto que lo que ha sucedido en mi interior y es realmente magia".
-"Efectivamente es magia Pedro" le respondió Ethos, -"Pero lo que ha causado esa magia no es la pócima que has tomado. Lo que ha causado esa magia es un resultado de la pocima magica que está en ti y que también está en todas las personas".
-"Te refieres a que la pócima mágica está en mi interior?"
Ethos lo miraba sonriente, mientras observaba que su alumno llegaba a la conclusión que él esperaba.
-"Así es Pedro, la verdadera pócima mágica es la Presencia de Dios que mora en ti. La pócima externa fue un truco para que tu mente aceptara que había algo que te iba a transformar, pero la verdadera tranformación ha venido de ti. Del esfuerzo que has hecho por dejar que la Presencia de Dios crezca en tu interior".
Pedro sintió que todo lo que había vivido hasta ese momento no era más que una preparación para entender finalmente que la pócima externa no era lo que le traía la felicidad. En realidad, la felicidad venía de su actitud ante la vida y sobretodo de entender que no había separación entre él y Dios. La pócima no tenía un líquido que contenía esa sabiduría, era la presencia de Dios en él así como su propio esfuerzo el que le había permitido lograr el entendimiento.
En ese mismo instante se dio cuenta de que podía ser feliz y exitoso sin necesidad de nada por fuera de sí mismo. Ya ni siquiera necesitaría tomar la pócima mágica un día más!
Y de esta forma nuestro amigo Pedro entendió la gran lección que tenía que aprender en el Planeta Tierra. A pesar de que vivió muchas más aventuras, aprendió la clave del gran misterio. Ahora su misión consistía en enseñarle a otras personas todas aquellas lecciones maravillosas que había recibido de su Maestro Ethos.
El cuento La Pócima Mágica me parece magnífico, tiene un vocabulario sencillo, elemental, entendible, que permite introducir a los niños en el maravilloso mundo de la Realidad, propósito fundamental de la Escuela del Conocimiento de la Fuente. Inicia a los niños y los fundamenta en entender que al obrar bien, nos bordea la certeza de una respuesta magnánima y elocuente por parte del Universo, y al renunciar a ello, garantizamos el aburrido y tortuoso camino de los golpes duros. Felicito, al escritor de este cuento, porque conozco sus afinidades, y el haber explorado el ambiente infantil es un esfuerzo a lo desconocido. Es un ejemplo en el que debemos reflexionar, todos podemos, porque ahí donde estamos, ahí esta Dios y con Dios en nosotros todo es posible.
ResponderEliminarTengo una inquietud que quiero planterles a todos. Después de empezar su cambio interno, Pedro debería empezar a ver más abundancia en su exterior? o solamente dejamos el cuento como que cambian sus cosas internas pero el exterior sigue igual de difícil?
ResponderEliminarQué lección puede ser mejor para los niños?
Yo creo que las cosas buenas si se deben manifestar, pero lo que va a pasar no es necesariamente lo que esperamos, pues nuestras expectativas son a la larga reflejo de nuestro sentido de separacion. Podriamos decir que Pedro simplemente dejo que las cosas pasaran, y aceptaba lo que le pasara con buen sentido y todo lo veia como lo mejor que podia pasar. Pero a su alrededor las cosas empezaron a pasar: se gano el aprecio de sus maestros, y su desempeno escolar lo hizo empezar a destacarse. Pedro nunca busco enaltecerse, pero si vio que su esmero se reflejaba en como la gente lo percibia. Un posible resultado es que se le ofrecieron oportunidades de estudio, la alcaldia se intereso en apoyar a los ninos y el se beneficio de becas alimentarias y cosas de estas, que en realidad son manifestacion de la abundancia. Tambien Pedro vio que habia gente dispuesta a buscar su ayuda y su entendimiento, pero otros no, que lo veian como un nerd y lo ridiculizaban y lo desdenaban. Pedro se dio cuenta que estos ultimos eran aquellos a quienes el habia venido a ayudar, y entendio que su reaccion no era odio, sino producto de su ignorancia, y entendio que esta era la razon por la cual el habia decidido venir a la Tierra, a mostrarles su luz, de tal manera que tuvieran una opcion diferente a la oscuridad e ignorancia en la cual ellos se habian sumido.
ResponderEliminarYo creo que Paco aun se puede explotar algo mas, quizas en el siguiente cuento? Porque creo que Paco puede representar "al que estaba perdido y se encuentra" como en la parabola de Jesus. A la final Jesus no vino por los que estaban camino a la salvacion, sino por los que aun estamos perdidos.
JUAN
Me parece una maravillosa alegoria, entretenida a pesar de su extension, que no debe cambiar, la he compartido con mis hijos de 5 y 8 años, y los ha tenido interesados hasta el final, sacando ellos mismos conclusiones adecuadas despues de la lectura. Estoy de acuerdo en que a pedro debe darsele abundancia, porque la historia enseña que el universo devuelve lo que se le envia como un eco y si pedro solo ha enviado cosas buenas las debe recibir y en la historia debe aclararse que esto ocurre por su bien obrar, sentir y pensar, asi la historia queda completa en relacion con el mensaje que desea transmitir.
ResponderEliminarPienso que el cuento es demasiado extenso y que por lo tanto los niños pueden perder el hilo del mismo.El título tampoco me parece apropiado, si se tiene en cuenta que generalmente pócima es una bebida amarga.
ResponderEliminarLos comentarios han sido en realidad muy útiles. Les agradezco y les envío mil bendiciones. Francisco, especialmente útil que lo hayas sometido a la prueba de tus hijos, si estuvieron interesados creo que esto es la mejor prueba de que el cuento logrará aceptación entre nuestro público objetivo.
ResponderEliminarMe gusta, es freca, sencilla, tal vez si es un poco larga, pero alguna vez escuhe a un escritor de cuentos infantiles decir: ''Los cuentos para niños se deben escribir tan bien como para un adulto''.
ResponderEliminarPero te diré, han pasado 4 capítulos y solo se ha escrito acerca de la relación Pedro-Paco-Ethos, me parece que podría haber algo más hay, ya que también hicieron los dibujos de la madre y el Padre, vemos que Pedro se encuentra sólo, de cierta manera, porque nadie más le cree, pero como se siente el al resécto? Era una prueba para él? No tiene más amigos Pedro? Podría ser alguna llama femenina tal vez :)
Paco no tendría la misma oportunidad de Pedro? O algún otro niño de lugar? Es decir, en algún punto Pedro irá hablando abiertamente con Paco, y éste aprenderá de él, tal vez en ése entonces Paco vislumbre a la misma Entidad Maáagica y superior! Éso sería lindo =)
Con respecto a tu pregunta, no sé creeo que ciertas cosas si deberían cambiar en cuanto a la abundancia, como por ejemplo el tema de la comida, los niños en la Fundación han experimentado ése cambio, y al verlo reflejado en el libro ellos se encontrarán con que sus vidas y la de Pedro son aún más parecidas.
Aún cuando Pedro no experimente tan pronto la abundancia material plena porque ésto también dependa de sus padres físicos, ya no tendría porque pasar tanta hambre, o falta de ropa, y podría compartirlo con Paco, porque para ése entonces el ya habría comprendido la importancia de compartir.
Les dejo mi opinión.
Habieno leeído la última entrada en el Sendero Interno, me da gusto poder comunicarme con todos por medio de este Blog!
Abrazoz fuertes y Bendiciones.
Gracias Sarah, tu visión juvenil es muy importante para nosotros.
ResponderEliminarCecilia, he pensando mucho en tu sugerencia y creo que lo ideal es ponerla a consideración de todos para que nos aporten las ideas de un título más adecuado.
El cuento es extenso si pero interesante, ojala que este sea el primero de muchos donde podamos
ResponderEliminarseguir las aventuras de Pedro y Paco. Me gustaria
conocer las opiniones de los niños cuando lo
escuchen o lo lean.
Saludos a todos.
Me gusta el cuento en verdad, hasta me mantuvo interesado a mí yo creo que les gustaría mucho a mis primitos.
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