miércoles, 15 de julio de 2009

Fundación Caridad Yo Creo en Mí - Introducción

Estimados,
Walter desarrolló esta introducción al trabajo de la Fundación Caridad Yo Creo en Mí. Tenemos como objetivo colocarla en un lugar relevante en nuestro website, de forma que esta sea la primera impresión que las personas que accedan tengan de nuestro trabajo.

Este fragmento también expone los fundamentos conceptuales sobre los cuales se basa nuestro trabajo.

Quedamos pendientes de sus ideas e inquietudes al respecto.

El mundo de hoy se enfrenta a una serie de desafíos que están destruyendo la sensibilidad del tejido social. En primer lugar hay una crisis espiritual caracterizada por la carencia de principios y valores. Los niños y los adolescentes de las regiones más vulnerables crecen en un medio donde carecen de modelos a seguir. Las drogas, la prostitución y la delincuencia son caminos comunes para ellos.

En segundo lugar hay una crisis educativa. La deserción escolar en los sitios marginados es muy alta. Muchos de ellos están siendo explotados o abusados cuando deberían ir a la escuela. Y aunque estudien, el modelo educativo no responde a las necesidades de los niños y adolescentes de hoy. Su creatividad es atrofiada por falta de un modelo que estimule sus capacidades. En vez de eso se les enseña para que respondan a las necesidades del mundo industrializado, es decir, para que se conviertan en obreros.

Por su parte, la crisis alimenticia salta a la vista. De acuerdo a estadísticas de UNICEF, en Colombia 12 de cada 100 niños sufren de desnutrición crónica. Esto impulsa a muchos niños, niñas y adolescentes a prostituirse, a trabajar, a involucrarse en la delincuencia o a enfilarse en los grupos armados ilegales. Con ello destruyen esa bella etapa de la niñez y se convierten en adultos sin haber aprendido a sonreír.

Como respuesta a esto, muchas instituciones han creado modelos de servicio asistencialista que ayudan a los niños, niñas y adolescentes quitándoles totalmente la responsabilidad a sus padres. Además los niños o adolescentes son infantilizados haciéndoles sentir como víctimas. Eso los vuelve dependientes y evita que realmente se puedan desarrollar.

La Fundación Caridad – Yo Creo en Mí aplica un modelo de trabajo integral que ataca directamente todos estos problemas. Ayudamos a los niños y adolescentes a que desarrollen su autoestima. Mediante nuestros módulos educativos enseñamos principios y valores profundos. Esto se hace por medio de juegos, videos y cuentos para colorear. De esta manera atacamos la raíz del problema social: la crisis espiritual. Apoyamos a los niños y adolescentes que han desertado de la escuela para que regresen. Además complementamos el modelo educativo tradicional con un modelo que impulsa el desarrollo de la creatividad y les da las herramientas para que desarrollen habilidades de liderazgo.

Nuestro comedor comunitario proporciona una base alimenticia para que estos niños y adolescentes se puedan desarrollar plenamente. El comedor es un sitio de encuentro donde aprenden a desarrollar la convivencia, la espiritualidad y la tolerancia. Las madres de los niños se turnan para hacer de comer, de esta manera involucramos a la familia en todo el proceso fortaleciendo así el tejido social.

Nuestro modelo está enriquecido por un abnegado equipo de profesionales (psicólogos, médicos, ingenieros, enfermeros, artistas) que se han involucrado de corazón con esta labor para ayudar para ellos un mejor mañana. Con tu ayuda amorosa puedes ayudar a estos niños cuyos derechos están siendo vulnerados para que su vida pueda ser mejor. Tu apoyo puede hacer la diferencia en que uno de estos niños, niñas o adolescentes malogre su vida en las drogas, la delincuencia o la prostitución; o se convierta en una persona íntegra que ayude a esta sociedad a salir adelante.


1 comentario:

  1. Que curioso, antes de leer estas palabras había escuchado y visto el video de Walter sobre el Poder de la Gratitud III, y aún resuenan las palabras en mi mente, acerca de cuan ciegos estamos por que no queremos ver las cosas que estan pasando a nuestro alrededor, si no ayudamos a los niños, a moldearlos con los valores espirituales que esta maravillosa Fundación esta llevando a cabo, entonces no nos sirve de nada el que estemos escuchando palabras y palabras y diciendo solo apoyando de "dientes para afuera" entonces no podrán crecer como deben.

    Ayudemos con lo que podamos, no es necesario que gastemos o que prometamos grandes cantidades, si alguien que es fumador o que gasta en la lotería bien puede ahorrarse lo de un día de estos gastos y ayudar, de "poquito en poquito se llena el jarrito". Imaginen que lo que donan es como un grano de la arena de mar, juntemos muchos granos para convertirlo en una playa y que nuestros niños puedan jugar y ser ayudados.

    ResponderEliminar